Las distintas caídas se podrán aprovechar
como fuerza motriz para producir principalmente energía eléctrica, de aplicación inmediata,
en la explotación del canal y en el alumbrado
público e industrial de los que atraviesa. Omito
abundar en detalles consignados con encomiable competencia, en la hermosa memoria publicada por el
señor Ministro de Obras Públicos. El proyecto de ley para comenzar las obras
les será presentado sin pérdida de tiempo».
Mientras se trabaja para que la legislatura saque la ley para iniciar las obras, el Gobierno dicta un Decreto por el que, a efectos
de «facilitar la más rápida ejecución de las obras
del canal Baradero-Junín e iniciar las gestiones
tendientes a obtener la cesión de los terrenos
de propiedad particular que sean necesarios
ocupar con la misma para llegar a su obtención sin erogación que recarguen el costo
de la importante obra, es solicitado el concurso de vecinos de las localidades más directamente beneficiadas, con el fin
de que gestionen la donación de las fracciones», para ello se forman cinco comisiones, para
Salto recae en las personas de Lucio Isleño,
Eugenio Ravenna y Luis Urrutigoity.
Esta comisión trabajó muy bien y dentro
del Partido consiguió que todos los propietarios donasen las tierras necesarias, como
ocurrió en las mayorías de las otras localidades.
Las obras fueron licitadas, pero como lo
ofertado no se ajustaba a las disposiciones del
pliego, se llama a mejorar el precio en otra licitación dispuesta con fecha 18 de enero de 1904,
aún no está la ley que autoriza la obra que recién se sanciona el 14 de enero de 1904 y en su
artículo primero dice: «Autorizase al Poder Ejecutivo para construir un canal de navegación
que, partiendo de la margen sur del riacho
Baradero, en el Partido de San Pedro, llegue
hasta la laguna denominada Mar Chiquita en
el de Junín, aprovechando los cursos de agua
existentes y también para mejorar las condiciones de navegabilidad del mencionado
ricacho y construir las obras necesarias para explotar
el puerto natural de ultramar, denominado Boca
de Abajo en el Paraná de las Palmas».
En el mismo decreto se autoriza a la inversión de las obras y accesorias la suma de $
5.500.000.- moneda nacional que serán abonados en efectivo, o parte en efectivo y
parte
en artículos de renta interno de la Provincia del
6% de interés y 1% de amortización al tipo de
cotización.
No habiendo dado resultado el llamado
a licitación anterior y el de mejorar los precios y
uno verbal del 17 de febrero, se resuelve hacer
un nuevo llamado a licitación para el 20 de febrero de 1904 para la construcción de la primera y
segunda sección del canal. La provincia se encargaría por su parte de la realización, por
administración, de obras accesorias, lo que
implicaba un aumento en el costo calculado.
Por Decreto del 18 de junio de 1904 se
aprueba la licitación y la propuesta presentado
por la firma E. CANDINANI y Cia., adjudicándose la construcción de las obras comprendidas
en la primera y segunda sección con una inversión de $ 4.077.167,75 m/n.
Antes de dar comienzo a la obra, por un Decreto del 20 de setiembre de 1904, se
designa ingeniero director de la obra al ingeniero Don Roberto Martínez, sub
director de la sección hidráulica del Departamento de Ingenieros; y ayudantes
a los ingenieros Abraham Tapia y Andrés Clapps, los dos primeros habían sido
autores del plano de la obra.
las obras se inician los
primeros días de octubre del año citado, las que correspondían a la provincia
como las que les correspondía a la empresa.
En la marcha de la obra va todo
bien, pero luego se empiezan a ver ciertos problemas que no se habían tenido en
cuenta, como por ejemplo el alambrado correspondiente a ambas márgenes del canal
con una extensión de más de 600 kilómetros. Así que, por un Decreto expedido
el 5 de diciembre de 1904, el Gobierno acepta la propuesta de la empresa
adjudicataria que propone realizar el alambrado a un costa de $569,45 por
kilómetro, lo que lleva a un aumento de $450.781,20 moneda nacional.
También en abril de 1905 se
aprueban obras ampliatorias que no habían sido calculadas y que representa otra
erogación importante de pesos.
Al parecer y a pesar de que se
habían hechos los estudios en forma minuciosa, se encuentran problemas en el
caudal de agua necesario para el uso y así es que se designa a los ingenieros
Emilio Candini y Roberto Martínez, por la Empresa Constructora el primero y por
el gobierno el segundo, según un decreto del 7 de abril de 1905 donde se
manifiesta: "Que si bien los embalses estudiados en Mar Chiquita, Laguna de
Gómez y del Carpincho, para alimentar el canal artificial comprendido entre el
primer punto y el Salto, son sobradamente suficientes para garantizar la
provisión de agua en época de seca normales es convenientes estudiar la
posibilidad de aumentarlos, aprovechando con ventaja, nuevas fuentes que parecen
existir a poca distancia y proximidad de Mar Chiquita, que aparecen como punto
visible de una comunicación subterránea de los Ríos IV y V".
El 9 de setiembre de 1905 el
ingeniero Emilio Candini se desliga de la empresa constructora entrando a formar
parte de la misma el señor Luis Deffilipi.
En los primeros días del mes
de setiembre de este año se autoriza por Ley al P.E. para invertir hasta el 5%
del costo calculado para las obras en gastos de administración, personal y
demás, afectando una partida de $l.700.000.- moneda nacional existente como
crédito para obras relacionadas con el canal.