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(I)
Los
araucanos o mapuches tuvieron marcada influencia en los indios pampeanos
desde fines del siglo diecisiete. Los llamados serranos que se extendían
por la parte meridional de la Provincia de Buenos Aires y los pehuenches
por el sur de San Luis y Mendoza; pero la araucanización de la pampa
produce una confusión étnica.
Esta corriente mezcló la sangre autóctona, borró los testimonios de
una cultura propia y se acentuó con el cebo del ganado cimarrón
(salvaje) que poblaba en extraordinario número la llanura pampeana.
En la segunda mitad del siglo XVII comenzó a mermar ese ganado y era
preciso ir a buscarlo más allá de Luján, Monte Grande, Las Conchas y
Magdalena. Así el Acta del Cabildo de Buenos Aires del 4 de marzo de 1688
anoticia que hasta veinte leguas de esa ciudad apenas si hay ganado y pide
que las matanzas se hagan del Salto del Río Arrecifes para afuera. Esta
antigua referencia histórica da cuenta una vez más del conocimiento que
por entonces se tenía del lugar como paso del camino real a Mendoza.
Desde comienzos del siglo XVIII se acentúa la escasez de ganado cimarrón
y también del doméstico y al aumentar paralelamente los rodeos de
estancias comienza la ardua lucha con los aborígenes, que invaden las
zonas pobladas por los cristianos. Las tribus pampeanas habían organizado
activo comercio con la Gobernación de Chile, que entonces incluía a
Cuyo, intercambiando ganado por alcohol y otras mercancías y, sin duda,
no deseaban perder este comercio lucrativo. Primeramente los
enfrentamientos eran de tribus aisladas pero bien pronto aparecen las
confederadas.
De como se fue desencadenando la lucha con el aborigen, que concluiría
casi dos siglos después con la campaña al desierto del General Julio A.
Roca, da su versión el Padre Pedro Lozano: "Al principio del
gobierno del Sr. Miguel Salcedo que entró a gobernar en 1734 cometieron
los pampas serios insultos robando violentamente los ganados de los
cristianos que vivían en los puestos vecinos a la ciudad. Ordenó
entonces Salcedo que se apresaran algunos indios, pero no pudiendo probar
que fueran ellos los culpables, se les puso en libertad. Opinaron los bárbaros
que sus derechos habían sido heridos y que debían ir a la guerra. Al efecto convocaron a una enorme multitud de indios
y todos ellos cayeron sobre la estancia del Sr. Francisco Cuba Díaz y le
arrebataron todos sus ganados. Al propio tiempo hacía un viaje a Mendoza
el Sr. Juan Gamboa y habiéndose producido una pendencia entre su criado y
seis pampas que con ellos iban sobre la desaparición de una mula o
caballo, dieron muerte al Sr. Gamboa como a sus criados españoles. Como
llevaban estos un gran rodeo de vacas hasta Mendoza, unos treinta Pampas
cordobeses se hicieron cargo del ganado ocultándolo en unas tierras que
están cerca del punto llamado Del Sauce".
"Para castigar a estos y aquellos Pampas fue enviado el Sargento
Esteban del Castillo con 200 soldados españoles y llevó a tanto éxito su
cometido que halló a toda una Parcialidad de Pampas y los pasó a
cuchillo. Uno solo pudo escaparse, Manuel Calelian, sobrino del cacique
José Calelian, que en esa refriega pereció junto con los demás".
"Se dudó después si éste hecho merecía o no ser aprobado pues
siendo los españoles muchos más en número hubieran podido tomar
prisioneros a los indios y formarles después proceso, averiguando quienes
eran los culpables".
A su vez el Padre Tomás Falkner (S.J.) asevera que después de frecuentes
asaltos a las estancias y haciendas de los españoles éstos
"aturdidamente y faltando a los deberes de gratitud, obligaron a Mayu
Pilqui Ya, único cacique de los Taluhets que estaba en paz con ellos, a
que se retirase lejos, con grave peligro de ser atacado por aquellos
enemigos que se habían granjeado al defender los campos de los españoles
contra los demás indios, de su misma nación y de la de los Picunches,
quedando así a tal distancia que se hacía imposible ser socorrido por
sus malos aliados".
"Después de muerto este Cacique, una partida de Taluhets y Picunches,
encabezados por Tseucunantu y Carulonco, atacaron las estancias de los ríos
Areco y Arrecifes"
(1).
Aquella referencia del Padre Lozano respecto a la estancia de Francisco
Cuba Diaz (Diaz Cubas en realidad) nos llamó siempre la atención y
nuestra curiosidad ubicó documentación de gran interés para ampliar el estudio de nuestra historia local de ésta época, pues la estancia del
nombrado estaba ubicada en el Salto del Arrecifes. Volveremos sobre el
tema. Digamos que a diferencia de otros autores que aducen como comienzo
de la lucha con el indio en el año 1740, a mi juicio estaba desatada en
1737 con las correrías de los aborígenes por el pago de Arrecifes y las
tierras del paraje de El Salto, sin dejar de reconocer la mayor magnitud
de las más grandes invasiones de aquel año a los distritos de Luján,
Matanza y Magdalena.
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