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El año 1752
marca un hito trascendente en los orígenes de la actual ciudad de Salto
Argentino, enclavada en el noroeste bonaerense, desde que durante la
gobernación de don José de Andonaegui
para mejor proveer a la defensa de la frontera interior, casi
totalmente desguarnecida, se instaló en sus tierras una de las tres compañías
de soldados Blandengues de reciente creación. La conocida bajo la pomposa
denominación de “La
Invencible”.
El lugar donde se instaló, el 21 de junio de 1752, era de estrategia
comprobada pues el paraje del Salto ya era conocido desde 1637 en que se
otorgó merced de tierras a Marcos
de Siquera. También en el mismo paraje se situó una guardia de
avanzada de vigilancia ante los malones indios del 1737 que talaron las
estancias dos veces y que hizo que en 1738 se construyera un fortín
precario para resguardo del pago del Arrecifes.
Los
piquetes de milicianos que eran vigías del desierto no mantenían orgánicamente
sus relaciones con las compañías de las que dependían y ello facilitaba
la deserción de sus componentes,
incluso en masa. El plan de fortines que llevó a cabo el maestre de campo don Juan de San Martín en 1745 no dio resultado
por la gratuidad predominante en la prestación del servicio “a ración
y sin sueldo” y el sacrificio muchas veces inhumano que se exigía.
Ante nuevos malones que recrudecieron se decidió la creación de Compañías
a sueldo. Y fue gracias al amparo que prestaron los soldados blandengues
los que hicieron emerger en medio del desierto a un principio de población
rural hacia 1755 y a un principio de pueblo estable como lo fue el Salto
hacia 1780.
El acuerdo del cabildo de Buenos Aires del 17 de mayo de 1752 es de trascendencia
pues quedó dispuesto que las compañías debían tener su
centro de operaciones en un lugar fijo y “una se situará a las
caveseras de El Río de los Arrecifes en el Paraje que llaman El
Salto...”.
Se establece su principal función, destacar partidas para vigilar la
frontera del peligro indígena y se designa para diputado de esta compañía
a crearse a don Domingo González, verdadero propulsor de la citada compañía, de
la erección del fuerte y su capilla y de la población, a quien el
padre Guillermo Furlong le atribuyera ser el virtual fundador del Salto.
El “libro de filiazión...” existente en el Archivo General de la Nación
ofrece la nómina de los componentes de “La Invencible”, 60 en total
incluido su capitán Isidro Troncoso y Lira, todos los cuales sentaron plaza el
21 de junio de 1752 según reza dicho libro.
Poco después por iniciativa del capitán
Bartolomé Gutiérrez de Paz llegan quince familias de blandengues.
Lo precedentemente expuesto es una síntesis de parte del trabajo que
presenté en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos en el V Cónclave
Regional de Historia de la Provincia de Buenos Aires en 26 de septiembre
de 1987 y se encuentra en el archivo en el Museo Histórico Municipal de
dicha ciudad.
El
trabajo se basó en los principales y primeros autores que se ocuparon del
tema como los grandes historiadores José
Torre Revello, Roberto H. Marfany, Rómulo Carvia, Amilcar Razzori,
AlfredoA. Irribarren, Ricardo Levene, Antonio Zinny, Juan José Cabodi y otros
de autores locales como Fabián Beyes, Antonio A. Montes y Gumercindo Roldán
y
documentación del Archivo General de la Nación con algunos aportes
propios.
Este es el origen del pueblo del Salto pues tras la llegada de los
blandengues y al poco tiempo las familias de ellos se formó un
“principio de población”, que se mantuvo en el tiempo hasta que nació
el pueblo propiamente dicho.
En mi concepto esto es también su fundación tomando el término en su
sentido etimológico aunque no cumpliere con las normas jurídicas de las
leyes.
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