El material de Pancho Sierra se encuentra en permanente edición


 

Membership Badge Showcase

Enlaces 

Semblanza...
en 1820 el rapto de su abuela, Doña Toribia López de Sierra, por el malón de Yanquetruz con la participación de José Miguel...

A mi manera...
Su nombre evoca inmediatamente la figura de un ser escogido por el destino...

El Acta de nacimiento

El Acta de Casamiento

Fue Pancho Sierra un Payador?

Oración a
Pancho Sierra

Relatos y Anécdotas I

Relatos y Anécdotas III

Dos gauchos que atraen la veneración popular;(La Nación)


Otras páginas sobre Pancho Sierra (no alojadas en saltonline)

 

 

 

María Olimpia Gil Fernández de Bernasconi, hermana por parte de madre de la única hija de Pancho Sierra, llamada, Laura Pía.

 

Anécdota de una centenaria

 

Fotógrafa: Virginia Rodríguez

Una vez dos personas llegaron hasta "El Porvenir" con frascos que contenían orina para que Pancho Sierra les dijera cuáles eran sus males. Pero uno de ellos, taimado, puso en su frasco orina de cerdo. Pancho miró el recipiente y le dijo: "Vos tenés cara de chancho, así que andá a un veterinario para que te cure".

 

Relato

En el año 1985, en una reunión Belgraniana, las señoras Juana Sanna y Angélica Pinillos, asistentes a la reunión, me conectaron con la señora Olimpia Gil Fernández de Bernasconi, hermana por parte de madre de la única hija de Pancho Sierra llamada Laura Pía Sierra.
En esa oportunidad contacté a la investigadora señora María Teresa Superno con esta información sobre la familia Sierra y referencias del ya histórico personaje a quien ella ha dedicado muchos años de investigación.
Doña Olimpia tiene más de cien años, y actualmente se encuentra internada en un geriátrico de San Fernando.

Yolanda Alberti de Carrizo
Docente
2741-Salto


Un caso más de Don Pancho Sierra

Corría el año 1887, Doña Indalecia V. de Areco, mi madre, señora de madura  edad había partido del Salto, (hasta entonces un simple villorio) hacia la estancia "El Porvenir". Dicha señora sufría de una aguda y persistente dolencia -al parecer de índole reumática- que le impedía caminar normalmente.  Manejaba un humilde sulky, tirado por un flaco caballito que en su lento trotar levantaba algunas nubecillas de polvo.
En su mente de mujer pobre iba reflexionando que contaba con muy poco dinero, y por lo mismo, no estaba segura de cómo haría para poder pagarle a Don Pancho. Pero no hizo falta que sacara tantas cuentas porque... Apenas se había "apeado" de su destartalado vehículo, cuando lentamente se le acercó Don Pancho quien -luego de su habitual y bonachón saludo criollo- le dijo: "Ya sé... ya sé, venís muy preocupada, pensando cómo harás para pagarme esta visita... pero debieras saber muy bien que este gaucho jamás ha recibido un cobre de nadie ni lo aceptaría nunca, porque lo que Dios nos brinda para -en su sagrado nombre- sanar o aliviar a los humanos dolientes, no da derecho a lucrar de manera alguna".
-Toma; bebe este vaso de agua bendecida que te ofrezco y regresa tranquila, que ya estás sana y no tendrás necesidad de volver por lo mismo... andá nomás, y que Dios te acompañe.


Demás esta decir el asombro reflejado en las cansadas pupilas de la señora en cues- tión, ya que se había llevado una gran sorpresa, primero: porque no tuvo necesidad de abandonar un cobre, y segundo: que casi al instante se sintió recuperada física y espiritualmente, pudiendo ascender al viejo sulky con asombrosa agilidad.


Nos refería Doña Indalecia, que ni bien bebió el vaso de agua "experimentó una inten- sa sensación vivificante que calmaba todo su ser, y sus dolores desaparecieron como por encanto". Agregando: "jamás olvidé su venerable imagen como mi permanente sentimiento de agradecida por el bien recibido de forma tan generosa"...

Diego Areco
Poeta, periodista
Hijo de Salto


Extraído del periódico "El Pampero" - Pergamino, Marzo 11 de 1875 -

Avisos Nuevos

Médico
Espiritista

El que firma tiene el honor de ofrecer sus servicios al público como médico espiritista.
Cura toda clase de enfermedades, aunque los facultativos las hayan calificado de incurables y todo por medio del agua saturada con el espíritu celestial que tiene el don de poseer.
Por el mismo sistema cura todo animal doméstico o silvestre, siendo enfermedad nueva.
No cobra remuneración alguna hasta que los enfermos no están completamente sanos.
Su domicilio: Calle San Martín al lado de la casa del señor Otaro.

Pergamino, 11 de marzo de 1875.
Francisco Sierra

El caso relatado anteriormente desvirtúa lo anunciado en el aviso que se muestra. Este tipo de publicidad se veía con frecuencia en los medios periodísticos de la época.
También pone de manifiesto el interés que la figura de Don Pancho suscitaba entre los que buscaban hacer fortuna utilizando su nombre.

1752 
Salto y Su Historia

Museo "Rincón de Historia"

Instituciones y Asociaciones

 

1752 La Historia - Ecos de Historia - Mercados y Consultas - Agenda2000 - Museos - Instituciones - Misceláneas -Turismo - Pancho Sierra - Mosaico - Contable Impositivo - Derecho y Jurisprudencia - Medicina y Salud - Paginas Comerciales - Kiosco - Pantalla de Noticias - Servicios y Utilidades - Ciclismo - LlamadasVirtuales - Antártida Argentina - Lejos de Salto -

 

Otras Ciudades Argentinas

Miembro Oficial

info@saltonline.com.ar

webmaster@saltonline.com.ar

   

Copyright©grupoVirtual2000

Red Net Argentina - Alojamiento de Páginas