El material de Pancho Sierra se encuentra en permanente edición
 
Membership Badge Showcase    

Enlaces

Semblanza...
en 1820 el rapto de su abuela, Doña Toribia López de Sierra, por el malón de Yanquetruz con la participación de José Miguel...

A mi manera...
Su nombre evoca inmediatamente la figura de un ser escogido por el destino...

El Acta de nacimiento

El Acta de Casamiento

Relatos y Anécdotas I

Relatos y Anécdotas II

Relatos y Anécdotas III

Dos gauchos que atraen la veneración popular;(La Nación)


Otras páginas sobre Pancho Sierra (no alojadas en saltonline)

 

En la  primera mitad del siglo pasado hay muy pocos payadores conocidos en el desierto pampeano y quien alcanza más larga fama fue sin duda Santos Vega.

Santos Vega, tus cantares
no te dieron fama y gloria
Más viven en la memoria
De la turba popular;
Y sin tinta ni papel
Que los salve del olvido,
de padre a hijo han venido
por la tradición oral.

                                      Bartolomé Mitre

Por eso bien se ha destacado que hasta la aparición de Gabino Ezeiza el canto payadoril se caracterizó por ser anónimo.

Desde aproximadamente el año 1860 comienza a predominar el ritmo de milonga en los rasgueos guitarreros que hasta entonces era por “cifra”.

La payada de contrapunto, difícil arte a base de pura improvisación, se cultivaba por muy pocos elegidos que van dejando sus coplas de pueblo en pueblo. Dice Sarmiento en Facundo: “El cantor anda de pago en pago, de tapera en galpón cantando sus héroes perseguidos por la justicia, los llantos de viuda a quienes los indios robaron sus hijos en un malón reciente, la derrota y la muerte del valiente Rauch, la catástrofe de Facundo Quiroga y la suerte que le cupo a Santos Pérez”.

Y está claro que en su casi totalidad tales “músicos” o “cantores” eran “orejeros”, vale decir desconocían la notación musical, lo que no les impedía expresar con belleza los temas de la tierra.

Dichas características, a las que hay que agregar la exclusión social que padeció el gaucho y el poco interés de las clases cultas en recoger este tipo de expresión de arte nativo, hicieron que se perdiera en gran parte este rico patrimonio cultural.

Los años de oro de los payadores pueden situarse entre 1890 y 1915.

Precursor de ellos fue Francisco (Pancho) Sierra, nacido en Salto el 21 de abril de 1831 y aquí también sepultado el 4 de diciembre de 1891.

Se ha dicho que la guitarra se adaptó a su temperamento mítico, producto de un amor no correspondido y sus sones lo acompañaron en sus recogimientos espirituales.

Cabe preguntarse si Pancho Sierra fue payador.

La noticia más antigua la he encontrado en un artículo titulado “El ocaso de los payadores” aparecido en la revista “Fray Mocho del 31 de enero de 1913”, dedicado a los payadores. Aquí aparecen registrados los nombres de los más caracterizados, entre ellos Gabino Ezeiza, Nemesio Trejo, Juan de Nava, Ambrosio Río, Luis M. García, y Pancho Sierra “popular hacendado de Pergamino que fue un entusiasta cultor de la poesía campera” (así reza textual el correspondiente epígrafe de su foto).

La nota dice: “Tampoco canta Pancho Sierra. La muerte se llevó al noble viejo, en cuyo corazón brotaban las bondades tan espontáneas y tan frecuentes como de sus labios los cantos. ¡Pancho Sierra!. Hacendado, payador, curalotodo y amigo de todo el paisanaje de Pergamino en 30 leguas a la redonda”.

Esto prueba bastante. Si a pocos años de la muerte de Sierra el autor de la nota lo califica de payador es porque existían al menos “mentas” en la  época. De lo contrario no habría lanzado la información en una revista de la categoría de Fray Mocho, incluyendo incluso su foto, en una galería de payadores pioneros cuando varios de ellos vivían y lo hubieran desmentido.

Otro importante indicio que hay que tener en cuenta es que a su estancia se acercaron famosos payadores.

José Betinoti estuvo en su estancia

Lo prueba una payada que protagonizó con Francisco Bianco (Pancho Cueva) en el teatro Argentino de San Vicente el 25 de mayo de 1913, donde el taquígrafo del Congreso de la Nación Jorge Williams rescató versos que Amalia Sánchez Sívori transcribe en su Diccionario de Payadores”.

Bianco:

 

Allá en la norteña tierra

De Pergamino a la vista

Nació el gran naturalista

Llamado don Pancho Sierra,

Su obra inmortal mucho encierra

Para el alma y sus anhelos.

Mártir fue que en sus desvelos

De ninguno aceptó un cobre,

Era el doctor de los pobres

Con potestad de los cielos.

 

Betinoti:

Cuando con Vázquez sostuve

Aquella larga payada

Que el jurado por ganada

A mi me la dio, mantuve

Relación con Sierra, anduve

Unos días por su estancia

Era algo que enamoraba

Con la Mac-Cormic lindaba

De Rancagua a la distancia.

 

Bianco:

Después que Sierra murió,

Al que mucho conocí,

Anduve un tiempo por ahí

Porque Vera me invitó

Pa cantar, recuerdo yo,

En unas domas y yerras,

A los criollos de estas tierras

Les canté con artimaña

En el almacén de campaña

De los hijos de Pancho Sierra.

Todo esto corrobora que pancho Sierra tuvo algo que ver en los primeros pasos de las payadas o cantos pampeanos, aunque desgraciadamente no hayamos hasta ahora encontrado letras de su autoría ni referencias mayores de su guitarrear.

Finalmente digamos que pudo ser inspirador de una modalidad conocida de los primeros tiempos cual era “payar a lo divino”, que significaba incursionar en temas de Dios y metafísicos, lo que condice con su conocido temperamento mítico.

Por el Dr. Enrique C. Virto
(Historiador)

1752 
Salto y Su Historia

Museo "Rincón de Historia"

Instituciones y Asociaciones

 

1752 La Historia - Ecos de Historia - Mercados y Consultas - Agenda2000 - Museos - Instituciones - Misceláneas -Turismo - Pancho Sierra - Mosaico - Contable Impositivo - Derecho y Jurisprudencia - Medicina y Salud - Paginas Comerciales - Kiosco - Pantalla de Noticias - Servicios y Utilidades - Ciclismo - LlamadasVirtuales - Antártida Argentina - Lejos de Salto -

 

Otras Ciudades Argentinas

Miembro Oficial

info@saltonline.com.ar

webmaster@saltonline.com.ar

   

Copyright©grupoVirtual2000

Red Net Argentina - Alojamiento de Páginas