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Crónicas y Pestes

El Cólera en Salto

Extractos e investigaciones del Dr. Antonio A. Montes

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..."Mi tío abuelo, Juan Manuel Caparrós, una mañana se levanta con dolor de cabeza, se toma medio porrón de ginebra suponiendo que ya tenía el cólera encima, y se acuesta a dormir. Al mediodía uno de sus hijos lo ve inmóvil, informa a los familiares y por la tarde comienzan con el velatorio."

"Le contó su tío que escuchaba a la medianoche unos murmullos... se da cuenta que no está muerto, se levanta de su ataúd y pega un grito: ¡¡¡eeee Mujeres, qué están haciendooo aquí, yo estoy vivooo!!! Las mujeres salen espantadas. Mi tío Caparrós no había muerto, solo tenía una gran borrachera. Mi abuela nos contó que después se tomó el resto de ginebra y durmió dos días seguidos".

Antonio A. Montes, hijo preclaro de Salto y tal vez quien más datos aportó sobre nuestra historia, nos relata la otra cara, la trágica:

"Saberse impotente ante la necesidad imperiosa de aportar alivio al caído... soportar desarmado el dramático ruego de salvación, el clamor del enfermo, a veces agonizante; la justificada exigencia de los familiares y no poder responder ni al propio reclamo de la conciencia profesional. ¡Es trágico y desesperante!"

Esa fue la abrumadora tarea de los doctores Menéndez y Lemos durante ese infausto mes de enero de 1868, en el que, en un solo día (el 26), ¡hubo 38 defunciones!

El "Carrito Cualquiera"

Aquel “carrito cualquiera” para trasladar cadáveres ya no daba abasto, y se debió recurrir a cueros de vaca secos para conducirlos a la rastra. Según la tradición, uno de los conductores era D. Cosme Binda, quien estaba continuamente alcoholizado para intentar evitar el contagio.

Hoy no podemos comprender la angustia de aquel momento. La medicina preventiva y las actuales condiciones higiénicas nos alejan de la posibilidad de una situación semejante.

Documentos de la Peste

Salto, 4 de enero de 1868

“Los abajo firmados ponen en conocimiento de Ud. que han observado varios casos que a su parecer puedan caracterizar al cólera morbo asiático... lo hacen por la presente para que se tomen las medidas oportunas.”

Abraham Lemos – Joaquín Menéndez

El Dr. Lemos advirtió también sobre el peligro de quemar las basuras entre las casas, recibiendo el "humo mefítico", e indicó la urgencia de trasladar los cuerpos a la "hoya grande" cavada en la Plazoleta de la Cruz.

Dr. Joaquín Menéndez

Pergamino al Dr. Joaquín Menéndez

Nacido en Teruel, España, en 1844, llegó a Salto en el preciso momento de la epidemia. Permaneció aquí tres años, donde puso todo su entusiasmo en la prosperidad del pueblo. Fue director de bancos, fundador del Asilo de Jesús e integrante de la comisión de la Biblioteca Popular en 1872.

Su labor fue un apostolado. Al retirarse a Pergamino, el pueblo de Salto le otorgó una medalla de oro y un pergamino en gratitud por su infatigable lucha contra la peste.

Firmantes del Pergamino de Gratitud (Setiembre de 1868):

G. Berdier - N. Agote – José Zaballa – J. Sierra – C. Cadelago – M. Blanco – C. Dufourt – M. Delfrade – J. Bedoya – R. Alvarez – A. Quintana – B. Saenz – Cnel. Sanabria – D. Barrutti - F. Sierra... y otros.

Fuentes:

  • “San Vicente de Paul, El Hospital" de Nobelda N. Abril de Ciafardini.
  • Libro “Salto, Un Pueblo con Historia”.
  • Archivo particular Sr. Enrique Scagnetti.
De diversos autores

Archivos propiedad de Saltonline

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Aviso

Este material forma parte del patrimonio histórico de Saltonline.

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