Hogar del Niño

Hogar del Niño

Amparo y Protección Infantil

Hogar del Niño: Cómo nació esta idea

Crónica de una gesta solidaria nacida en el seno escolar — Por Coralia R. Abril

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El Contexto: 1962 y el Mal de los Rastrojos

Coralia R. Abril

Coralia R. Abril, impulsora de la obra.

Corría el año 1962 y Salto atravesaba momentos angustiosos. El "mal de los rastrojos" azotaba a la población rural, golpeando con dureza a los obreros del maíz que habitaban precarias viviendas de chala. En la comisaría local, el cuadro era desolador: ocho niños habían quedado desamparados tras la muerte de su madre y el contagio de su padre por la misma enfermedad.

Ante la falta de un lugar para alojarlos, la solidaridad se activó. Con la ayuda de la Liga de Madres y la municipalidad, se consiguió una casa prefabricada. Fue ese hecho el que me impulsó a pensar en una obra permanente de amparo para los niños más humildes de mi ciudad.

El Primer Eslabón: Los Clubes de Madres

El plan comenzó desde la Escuela Nº 2 con la creación del primer Club de Madres. La idea se extendió pronto a las escuelas 6 y 3. El objetivo era integral: desde la copa de leche hasta clases de costura, bordado, folklore y biblioteca.

Finalmente, se formó una comisión central encargada de organizar lo que sería el “Hogar del Niño”. Conseguimos que Agua y Energía nos cediera la antigua usina, entonces desocupada, y mediante rifas, festivales y colectas, el pueblo de Salto hizo posible su instalación.

Una Realidad que Transforma Vidas

Actualmente, el Hogar brinda cariño, protección, alimento y asistencia médica a ciento diez niños.

Llegan por la mañana, desayunan y realizan sus tareas escolares. Luego participan en actividades manuales, educación física y folklore, ocupando productivamente las horas que antes pasaban solos en la calle mientras sus madres trabajaban. Tras el almuerzo y la higiene, parten hacia sus respectivas escuelas, felices y educados bajo la mirada atenta de las maestras.

Esta obra es el resultado de la colaboración entre autoridades municipales, provinciales y nacionales, pero sobre todo, del desinteresado esfuerzo de las señoras de la Comisión y del generoso pueblo de Salto.

"A mis colegas, el deseo de que esta experiencia les sea útil y las anime a organizar esta hermosa realidad que son los Centros Asistenciales."
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