Orígenes de Salto

Orígenes de Salto

Guardia de Vigilancia y Expediciones

El Salto del Arrecifes durante 1738

La Misión:

Se ordena al Capitán Juan de Melo dejar establecida una Guardia de Vigilancia tras los sucesos de 1737.

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El historiador Roberto Marfani relata que, ante los vandálicos hechos de 1737, una expedición al mando del Capitán Juan de Melo y el Alférez Esteban del Castillo salió a recuperar ganados. Una interpretación extrema de las órdenes llevó a Castillo a atacar por sorpresa una toldería Pampa, produciendo numerosas muertes y desatando un ciclo de venganzas.

Desde Chile se anunció entonces la venida de 2.000 Aucas para vengar las muertes. Esta noticia crítica fue comunicada a Buenos Aires desde el paraje "El Salto del Arrecifes".

Acta del Cabildo - 28 de agosto de 1738:

"Manifestóse una carta escripta por Don Pablo Barragán desde el 'Salto del Arrecifes' participando como un indio Viejo Cacique Auca llamado Dn. Diego Meypague avía venido con noticia de q' estaban convocados dos mil Aucaes para vengar las muertes executadas por el Alfrz. Esteban del Castillo."

La Gran Movilización

La rapidez de la respuesta del Cabildo da una idea de la gravedad de la amenaza. Se ordenó el apronte de tropas de infantería, caballería y de la Compañía de los Pardos del Arrecifes.

Suministros para la expedición:

  • Dos cañones de campaña y un artillero.
  • Mil quinientas vacas del Cap. Diego de Peñalva.
  • Doce tercios de yerba y cuarenta de tabaco.
  • Dos botellas de aguardiente y una de vino.
  • Veinte quintales de bizcocho.
  • Nombramiento de un Cirujano y un Capellán.

Para solventar estos gastos en una ciudad "exhausta de medios", se autorizó un préstamo de quinientos pesos de la caja de donativos.

El Salto como Centro Estratégico

A diferencia de lo omitido por otros historiadores, la "Sumaria Información" revela que el paraje de El Salto funcionó como lugar de concentración de tropas durante cinco días antes de salir a campaña. En este periodo se produjeron deserciones de milicianos bajo las voces de "no conviene".

Poco después, en agosto de 1738, los caciques Hecanantú y Carulonko volvieron a recorrer en son de guerra la zona de Arrecifes y Areco, repitiendo las depredaciones del año anterior.

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