Rincón de Historia

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Amigos del Museo

Leyenda del Arroyito Distilio

Un relato sobre la generosidad, la paz entre hermanos y el milagro de la vida.

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Arroyito Distilio

El Arroyito Distilio.

En épocas remotas, cuando el sol se ponía sobre el verdor intenso de la ribera del río, veíase a un cacique vagar por los campos y otear el horizonte pensativamente. Era CHOIQUÉ (avestruz); habitaba esas tierras desde mucho tiempo atrás y una ansiedad anhelante se escondía en sus ojos.

CHOIQUÉ amaba profundamente a la india compañera de su vida, ALLPAMISQUE (miel), quien le correspondía, formando juntos una pareja de lazos firmes y sentimientos duraderos.

Cuando GUENECHÉN (el Dios bueno) prendía sus luces en el cielo, salía ALLPAMISQUE de su RUCA (casa) y mirando la cara de la luna le pedía un milagro. Es que CHOIQUÉ y ALLPAMISQUE no tenían hijos. Habíale aconsejado al SALARNEK (cacique) la MACHI (hechicera), que cambiase de mujer. Pero él la amaba demasiado.

Sus bravos guerreros pedían descendencia para que su estirpe no caducara con él. ALHUE (diablo) se la negaba y GUENECHÉN nada podía hacer. No obstante, una tarde perlada de rocío mientras CHOIQUÉ apresaba con su lanza un SASINEC (dorado), oyó la voz de GUENECHÉN que le decía: «Podrás tener un pequeño PINQUÉN (corazón), si cedes a LERMA (vizcacha) un poco de NECTRANK (agua)».

CHOIQUÉ quedóse mudo. LERMA era su más temible enemigo. Habían luchado por la posesión del río, y ahora GUENECHÉN le pedía abandonarlo. Entristeció el SALARNEK y regresó a su RUCA. ALLPAMISQUE, que tan bien lo conocía, se acercó temerosa a preguntarle. Cuando él le contó el motivo de su pena, ella gozosa abrazóle diciendo: «Mi amado CHOIQUÉ, GUENECHÉN ha querido darnos alegría. Puedes cavar con tus guerreros una fosa hasta el territorio de LERMA, irá hasta allí el agua en la época de lluvia y ya no volverá. Así tú no perderás la tuya». Así se hizo.

Pasaron muchas lunas, una mañana el agua estaba ya donde LERMA. Al verla se abrazó a CHOIQUÉ en su danza de amistad. Ya no guerrearon nunca más, eran amigos. LERMA tendría MILLAC (peces) en su YUIMA (laguna de pescado), era toda su necesidad la CAINARAN (pesca).

CHOIQUÉ pudo ver entonces, desde lejos, la señal de una de las mujeres más viejas de la tribu, significaba que el vientre de ALLPAMISQUE, que crecía en la medida del foso que él cavaba, se había desocupado. Corrió entonces a conocer a su pequeño PINQUÉN (corazón) que tanto había deseado.

"Cuenta esta leyenda que GUENECHÉN, desde ese entonces, concede a quienes se bañan en las aguas del arroyito, deseos imposibles como el de CHOIQUÉ, si van acompañados los ruegos con una buena obra que dure nueve lunas."
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