Rincón de Historia

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De cautivas y cautivos

Crónicas de la frontera: rescates, negociaciones y el regreso al hogar.

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Cautiva en la frontera

Representación de la cautiva.

En marzo de 1820, el cacique Quinteleu dirigió un ataque al pueblo de Navarro tomando gran cantidad de ganado y algunas cautivas. Al día siguiente del malón, el comandante del fuerte envió comisionados a las tolderías para negociar el rescate de las diecinueve mujeres tomadas.

"Las cautivas están en nuestro poder pronta para despacharlas, pero para contentar a los caciques nos gratificarán con ochocientos pesos. Estos serán en plata sellada lo que se pueda y lo restante en prendas, yerba, aguardiente y ponchos de algodón. Así estimaré a VS no me falte en lo que pido, pues no es para mí, es para los que fueron a la expedición".

La circulación de cautivos a fines del período colonial

La Gobernación de Buenos Aires se ubicaba en el curso del Río Salado, custodiada por fuertes en Chascomús, Monte, Luján, Salto, Rojas, Ranchos, Lobos, Navarro y Areco. Sin embargo, este límite no impidió que algunos pobladores decidieran traspasar la frontera militar para asentarse en territorio indígena y realizar pactos personales.

El intercambio mercantil era la principal esfera de contacto. Las autoridades virreinales hacían referencia a las periódicas partidas de comercio indígenas que llegaban a Buenos Aires y a distintos puntos de la campaña. Esta situación de relativa paz no significaba la inexistencia de conflictos.

Para el gobierno, un punto especial era el rescate de los cautivos. Se crearon dos circuitos: el oficial y el particular, por el cual los familiares del prisionero llegaban a las mismas tolderías y negociaban ellos mismos el pago del rescate.

Ruptura y recomposición en el período revolucionario

Las relaciones comenzaron a resquebrajarse con la caída del gobierno virreinal. En la década de 1810, los esfuerzos se centraron en la independencia, intentando solo mantener la neutralidad de los pueblos nativos de la Pampa.

En 1820, con el triunfo de los caudillos del Litoral, se produjo un profundo reacomodamiento. Los primeros acercamientos oficiales del gobierno bonaerense agregaron un elemento nuevo que creó desconcierto: la pretensión de recuperar a los prisioneros sin pagar un rescate por ellos.

Toldería indígena

Vida en las tolderías.

Para los indígenas, los cautivos habían sido adquiridos en buena ley en un enfrentamiento militar y formaban parte del botín de guerra. Su entrega debía ser compensada. Por el lado de los criollos, consideraban que finalizado el enfrentamiento, debían ser devueltos sin más.

Esta nueva estrategia rompió las formas tradicionales y llevó al fracaso las negociaciones de paz. En 1821 la situación era tensa; los Ranqueles padecían una fuerte penuria económica por la disminución de las yeguadas cimarronas. En este contexto, la posesión de cautivos se convirtió en un bien de cambio vital.

En enero de 1821, el lenguaraz Dionicio Moralez, vecino de Pergamino, negociaba devoluciones con el cacique Curritipay. Se incorporaron los vecinos Del Salto, Juan Francisco Ulloa y Martín Quiroga, cuyas esposas se hallaban cautivas. El rescate pedido (9.000 pesos, yeguas, yerba, tabaco) no llegó y las negociaciones fracasaron.

Finalmente, los vecinos Del Salto decidieron "poner mano a la obra" y negociaron personalmente. Así regresaron con sus familiares tras entregar los bienes solicitados. Fue clave la intervención del cura de Pergamino, Fray Ramón González, quien aportó fondos del convento.

Lista de Cautivos Rescatados (Salto y Pergamino)

  • María Isabel Ulloa (Salto): Hija de Francisco Ulloa. Cautivada en 1820 por los ranqueles durante la invasión de Carreras. Estuvo cautiva siete años.
  • Manuel Porteo (Salto): Ignora el nombre de sus padres, 15 años.
  • Juan Antonio Porteña (Salto): Cautivado en la invasión de Carreras, 19 años. Los indios le quemaron la casa del padre.
  • Francisca de Quiroga (Salto): 22 años, hija de José y Victoriana.
  • Catalina (Salto): Hija de Santiago y Juana, 21 años. Cautivada hace 15 años en el partido Del Salto.
  • María Idalgo (Salto): Hija de Juan Francisco y Justa Almada, 33 años. Casada con Manuel González.
  • Justa Pastora González (Pergamino): Cautivada en Salto, hija de Manuel González y María Idalgo, 16 años.
  • Narcisa (Salto): 10 años, no recuerda cuándo fue cautivada.
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