Ecos de Historia

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Misterios y Mensuras

Un Ancla, un Mojón

Crónica sobre el misterioso origen del ancla del Balneario Municipal de Salto.

Varias historias han circulado a través del tiempo sobre la aparición de un ancla en la costa del río Salto: desde barcos antiguos que habrían navegado estas aguas, hasta el vuelco de una carreta que transportaba hierros para el Ejército de los Andes de San Martín.

Sin embargo, el misterio parece aclararse al revisar viejas mensuras del **Instituto Topográfico** relacionadas con la sucesión de Doña Justa Araujo en la zona del Saladillo Grande.

La Historia en los Planos

El 19 de enero de 1830, el agrimensor Joaquín Fernández observó que en la costa del río, lindando con los campos de Luis Dorrego, no se podían colocar mojones de piedra o madera por ser una zona anegadiza.

En 1854, ante una nueva división de tierras, el agrimensor Raimundo Prat buscó los antecedentes y, ante la falta de puntos fijos, decidió un acto de ingenio técnico: al llegar al punto medio entre la Cañada de Gómez y el Saladillo Grande, procedió a colocar "un ancla de mojón".

Confirmación de 1879:

El agrimensor Saturnino Salas, al realizar la medición de las 57.000 hectáreas de la propiedad de Inés Indart de Dorrego, dejó escrito en su plano: "En el punto P, muy cerca del Saladillo Grande y a unos 25 metros de la barranca del río, encuentro un ancla de mojón". Incluso marca una segunda ancla (letra B) cerca del ejido de Rojas.

El Hallazgo y su Traslado

Durante años, el hierro permaneció enterrado en la chacra del señor Radavero. Recién en la década del 20 del siglo pasado, el vecino Domingo Quiroga redescubrió la pieza entre el fango.

Diario "El Pueblo" - 23 de marzo de 1939

"El señor Inspector Municipal Dn. Tomás Colombi, enterado del hallazgo, se trasladó con personal municipal procediendo a descubrir que dicho hierro era un ancla, transportándola hacia Salto y colocándola al ingreso del Balneario."

Es de suponer que el agrimensor Prat trajo las anclas ex profeso desde Buenos Aires para asegurar los límites de estas tierras. Llama la atención que, a pesar de su valor legal como mojón, ningún propietario reclamó su remoción en aquel entonces.

Hoy, el ancla se exhibe sobre una base de material en el acceso al Parque del Balneario. Representa no un naufragio, sino el ingenio de los hombres que midieron y trazaron los límites de nuestra tierra hace más de un siglo y medio.

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