Canal del Norte - Parte III

"Así al decir del Jesuita, hijo de Salto, Lucio Lapalma: "Se hizo el Salto de ayer, el Salto de hoy, el Salto de las magníficas realidades y nosotros nos iremos y vendrán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos que continuarán elaborando el Salto de las grandes realidades. Que así sea".


"...De las conclusiones sale que se han comprobado serias irregularidades, algunas imputables a la empresa, otras atribuidas a los funcionarios que...”

El Canal del Norte.




Las distintas caídas se podrán aprovechar como fuerza motriz para producir principalmente energía eléctrica, de aplicación inmediata, en la explotación del canal y en el alumbrado público e industrial de los que atraviesa. Omito abundar en detalles consignados con encomiable competencia, en la hermosa memoria publicada por el señor Ministro de Obras Públicos. El proyecto de ley para comenzar las obras les será presentado sin pérdida de tiempo».

Mientras se trabaja para que la legislatura saque la ley para iniciar las obras, el Gobierno dicta un Decreto por el que, a efectos de «facilitar la más rápida ejecución de las obras del canal Baradero-Junín e iniciar las gestiones tendientes a obtener la cesión de los terrenos de propiedad particular que sean necesarios ocupar con la misma para llegar a su obtención sin erogación que recarguen el costo de la importante obra, es solicitado el concurso de vecinos de las localidades más directamente beneficiadas, con el fin de que gestionen la donación de las fracciones», para ello se forman cinco comisiones, para Salto recae en las personas de Lucio Isleño, Eugenio Ravenna y Luis Urrutigoity.

Esta comisión trabajó muy bien y dentro del Partido consiguió que todos los propietarios donasen las tierras necesarias, como ocurrió en las mayorías de las otras localidades.

Las obras fueron licitadas, pero como lo ofertado no se ajustaba a las disposiciones del pliego, se llama a mejorar el precio en otra licitación dispuesta con fecha 18 de enero de 1904, aún no está la ley que autoriza la obra que recién se sanciona el 14 de enero de 1904 y en su artículo primero dice: «Autorizase al Poder Ejecutivo para construir un canal de navegación que, partiendo de la margen sur del riacho Baradero, en el Partido de San Pedro, llegue hasta la laguna denominada Mar Chiquita en el de Junín, aprovechando los cursos de agua existentes y también para mejorar las condiciones de navegabilidad del mencionado ricacho y construir las obras necesarias para explotar el puerto natural de ultramar, denominado Boca de Abajo en el Paraná de las Palmas».

En el mismo decreto se autoriza a la inversión de las obras y accesorias la suma de $ 5.500.000.- moneda nacional que serán abonados en efectivo, o parte en efectivo y parte en artículos de renta interno de la Provincia del 6% de interés y 1% de amortización al tipo de cotización.

No habiendo dado resultado el llamado a licitación anterior y el de mejorar los precios y uno verbal del 17 de febrero, se resuelve hacer un nuevo llamado a licitación para el 20 de febrero de 1904 para la construcción de la primera y segunda sección del canal. La provincia se encargaría por su parte de la realización, por administración, de obras accesorias, lo que implicaba un aumento en el costo calculado.

Por Decreto del 18 de junio de 1904 se aprueba la licitación y la propuesta presentada por la firma E. CANDINANI y Cia., adjudicándose la construcción de las obras comprendidas en la primera y segunda sección con una inversión de $ 4.077.167,75 m/n.

Antes de dar comienzo a la obra, por un Decreto del 20 de setiembre de 1904, se designa ingeniero director de la obra al ingeniero Don Roberto Martínez, sub director de la sección hidráulica del Departamento de Ingenieros; y ayudantes a los ingenieros Abraham Tapia y Andrés Clapps, los dos primeros habían sido autores del plano de la obra.

Las obras se inician los primeros días de octubre del año citado, las que correspondían a la provincia como las que les correspondían a la empresa.

En la marcha de la obra va todo bien, pero luego se empiezan a ver ciertos problemas que no se habían tenido en cuenta, como por ejemplo el alambrado correspondiente a ambas márgenes del canal con una extensión de más de 600 kilómetros. Así que, por un Decreto expedido el 5 de diciembre de 1904, el Gobierno acepta la propuesta de la empresa adjudicataria que propone realizar el alambrado a un costo de $569,45 por kilómetro, lo que lleva a un aumento de $450.781,20 moneda nacional.

También en abril de 1905 se aprueban obras ampliatorias que no habían sido calculadas y que representa otra erogación importante de pesos.

Al parecer y a pesar de que se habían hechos los estudios en forma minuciosa, se encuentran problemas en el caudal de agua necesario para el uso y así es que se designa a los ingenieros Emilio Candini y Roberto Martínez, por la Empresa Constructora el primero y por el gobierno el segundo, según un decreto del 7 de abril de 1905 donde se manifiesta: "Que si bien los embalses estudiados en Mar Chiquita, Laguna de Gómez y del Carpincho, para alimentar el canal artificial comprendido entre el primer punto y el Salto, son sobradamente suficientes para garantizar la provisión de agua en época de seca normales es convenientes estudiar la posibilidad de aumentarlos, aprovechando con ventaja, nuevas fuentes que parecen existir a poca distancia y proximidad de Mar Chiquita, que aparecen como punto visible de una comunicación subterránea de los Ríos IV y V".

El 9 de setiembre de 1905 el ingeniero Emilio Candini se desliga de la empresa constructora entrando a formar parte de la misma el señor Luis Deffilipi.

En los primeros días del mes de setiembre de este año se autoriza por Ley al P.E. para invertir hasta el 5% del costo calculado para las obras en gastos de administración, personal y demás, afectando una partida de $l.700.000.- moneda nacional existente como crédito para obras relacionadas con el canal.




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