Nuestra Parroquia San Pablo - Parte VI

"Así al decir del Jesuita, hijo de Salto, Lucio Lapalma: "Se hizo el Salto de ayer, el Salto de hoy, el Salto de las magníficas realidades y nosotros nos iremos y vendrán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos que continuarán elaborando el Salto de las grandes realidades. Que así sea".


"Una hermana de María del Socorro de nombre Ignacia fue cautiva de los Indios en el malón de 1820, por tradición se conoce que el cacique Painé la hizo su mujer y..."

1825, La Parroquia San Pablo - Parte VI.



Día aciago para el pueblo del Salto, una horda de indios al mando del cacique Yanquetruz, acompañado por las fuerzas militares comandadas por el General José Miguel Carreras prácticamente lo destruyen, matando, cautivando niños y mujeres y cometiendo las más terribles atrocidades, vemos el comunicado del entonces Gobernador y Capitán General de la Provincia de Buenos Aires, el Brigadier General D. Martín Rodríguez.

"CIUDADANOS, Que amáis con sinceridad a vuestra patria; habitantes todos de esta provincia, que tenéis sentimientos de humanidad; preparaos a escuchar con indignación y asombro la noticia, que acabo de recibir por comunicación oficial de 2 de la corriente, y es como sigue:

Parte del Jefe interino de la sección del centro de campaña:

"El comandante del fuerte de Areco D. Hipólito Delgado en oficio datado hoy me dice lo que sigue.- Acaban de llegar a este punto el cura del Salto D. Manuel Cabral, D. Blas Represo, D. Andrés Macaruci, D. Diego Barruti, D. Pedro Canoso, y otros varios, que es imponderable cuanto han presenciado en la escena horrorosa de la entrada de los indios al Salto, cuyo caudillo es D. José Miguel Carrera, y varios oficiales chilenos con alguna gente, con los cuales han hablado todos estos vecinos, que en la torre se han escapado. Han llevado sobre trescientas almas de mugeres, criaturas & c. Sacándolas de la Iglesia, robando todos los vasos sagrados, sin respetar el copon con las formas consagradas, ni dejarles como pitar un cigarro en todo el pueblo, incendiando muchas casas, y luego se retiraron tomando el camino de la guardia de Rojas; pero ya se dice que anoche han vuelto a entrar al Salto"......"Es cuanto tengo que informar a V.S. previniéndole, que dicen, que es tanta la hacienda que llevan, que todos ellos no son capaces de arrearla..."
Dios guarde a V.S. muchos años. Guardia de Lujan 2 de Diciembre de 1820. Manuel Correa. D. Sr. Inspector Brigadier general D. José Rondeau.

Eh aquí, mis compatriotas, los últimos y extremosos excesos, que acaba de cometer el horrible monstruo, que abortó la América para su desgracia. No necesito exagerarlos para irritar todo el furor de vuestra cólera contra ese funesto parricida, que no ha pisado un palmo de tierra, donde no haya dejado espantosos vestigios de sus crímenes; crímenes atroces, que han costado las lágrimas, la sangre, y la desolación de la patria. José Miguel Carrera, ese hombre depravado, ese genio del mal, esa furia bostezada por el infierno mismo es el autor de tamaños desastres. Ese traidor, que entregó a su patria en manos del cobarde Osorio, abandonando la defensa del heroico Chile, por atender su venganza; que, después de haber saqueado los caudales públicos y particulares de aquel estado, emigró a nuestro territorio en busca de un asilo, que nos ha sido tan ominoso; que introdujo la discordia en nuestras provincias; que tentó conspiraciones; que encendió la guerra civil con toda clases de maldades, intrigas y perfidias; que profano nuestras leyes; que trastornó nuestro gobierno; que invadió nuestras campañas; que insulto con atrevimiento a nuestro pueblo; ese mismo facineroso es el que huyendo del solo nombre de la dichosa paz, que no puede sufrir su alma reprobada, ha elegido en su rabioso despecho la venganza de las fieras.

Bárbaro, cien veces más bárbaro y ferino, que los salvages errantes del Sud, a quienes se ha asociado, acaba de invadir el pacifico pueblo del Salto en la forma inhumana y sacrílega, que habéis oído; y tengo por otros conductos noticias fidedignas, que hizo romper a punta de hacha las puertas de la iglesia, a donde se habían refugiado las familias indefensas, haciéndolas arrancar con mano de esos caribos del pie de los altares, sin que les valiesen sus lágrimas, y sus ruegos. Centenares de matronas honradas, de tímidas doncellas, de tiernos e inocentes niños, de ancianos achacosos han sido víctimas, o presas de ese hotentote desnaturalizado, de ese monstruo más rabioso, y feroz, que los que alimentan los espesos bosques de la Hircania.

¡Oh! ¡Que pasiones encontradas, y tan violentas todas devoran mi alma en este momento.

El horror, la compasión, la ira, la venganza misma, mis obligaciones,.... Yo marcho, compatriotas, en busca de ese portento de iniquidad. Jefes, oficiales, y soldados, ayudadme: habitantes de la campaña afligida, yo parto a socorreros; auxiliadme.

Honorable representación de esta heroica, pero desgraciada provincia, permitidme desatender unos deberes, por cumplir otros más urgentes, Yo Juro al Dios, que adoro, perseguir a ese tigre, y vengar a la religión, que ha profanado, a la patria, que ha ofendido, a la naturaleza, que ha ultrajado con sus crímenes. El cielo me conceda volver trayendo a mis conciudadanos el reposo, y la seguridad.
Buenos Ayres Diciembre 4 de 1820. Martín Rodríguez.

Esa fue la reacción oficial de las autoridades provinciales ante este horrible hecho, y por la redacción de este manifiesto podemos apreciar lo horrendo de lo acontecido y todos aquellos historiadores que se ocuparon de investigar este hecho coinciden en tal afirmación.

Algunas de las cautivas fueron años más tarde liberadas por el Ejercito Expedicionario Contra los Bárbaros al mando del General Juan Manuel de Rosas.

Citaremos algunas, pues la nómina comprende a 70 liberados.

* Petrona Salvatierra, del Salto, 24 años soltera, hija de Andrés y Tadea, la cautivaron sacándola de la Iglesia de la misma Guardia.

* Cirila, del Salto, 17 años, la cautivaron los indios en la Iglesia de la Guardia.

* José María Linares, del Salto 17 años, hijo de un portugués Rocha y de Anita Linares, lo llevaron los indios de la Iglesia de la Guardia.

* María Candelaria Cejas, Santafecina, de Coronda, hija de Eugenio Cejas y de María Concepción Salazar, como de 32 años, casada con Manuel Antonio Rodríguez, fue tomada cautiva en el año 20 en la Guardia del Salto cuando la entrada de Carreras y el cacique Quilqueleo la llevo, tiene consigo dos hijos, un varón y una mujer.

* Josefa Silva, del Salto, hija de Ramón Silva y Paula Rivero, casada con Basilio Cejas, como 35 años. Fue cautiva en el año 20 cuando la entrada de Carreras, la llevo el Cacique Conoypan, tiene dos hijos consigo actualmente, que ha conservado a su lado, un varón y una mujer.

* Dominga Quinteros, de San Pedro, hija de Romualdo Quinteros y de Fructuosa Ramos, de San Pedro, cuando fue tomada prisionera su madre había muerto y al padre lo mataron los indios, le hicieron cautiva en el año 20 cuando la entrada de Carreras al Salto, donde ella se encontraba, como de 21 años, tiene consigo un hijo.

* Emeterio, del Salto hijo de José y Angelita, no sabe hablar la castilla, edad como de 15 años, lo tomaron cautiva en la Guardia del Salto cuando entro Carreras.

* Juana Dominga Charro, del Salto hija de Juan Leon Charro y de Juana, fue cautiva cuando la entrada de Carreras. Como de 25 años, ha tenido tres hijos en su cautiverio, los mismo los conserva con ella (Debe ser Charras).

* María de la Rosa, del Salto, hija de Francisco y de Gregoria Mellado, fue cautiva cuando la invasión de Carreras, con una niña de 4 años, tiene como 33 años, casada con Pedro José Cepeda, el que dice ha sabido está vivo.

* Saturnina Quinteros del Salto hija de Pedro Romualdo Quinteros y Fructuosa Ramos. Como 16 años, la cautivaron los indios cuando la entrada de Carreras en el año 20.

* Mercedes Brandan del Salto hija de Pedro Brandan y de Francisca Ramos la cautivaron en el año 20 los indios ranqueles cuando la entrada de Carreras sacándola de la Iglesia, habla muy poco el castellano, edad 18 años.

* María Isabel Ollua del Salto hija de Juan Francisco Ollua y de Simona, como de 27 años la cautivaron los indios en el 20 cuando la entrada de Carreras.

* José Antonio, del Salto hijo de Juan. Lo cautivaron cuando la invasión de Carreras, 19 años dice que cuando lo cautivaron quemaron la casa del padre que estaba entre el Salto y Arrecifes. Y así sigue la nómina de esta pobre gente que pudo volver a la civilización, hay otras que no como el caso de Ignacia del Moral y Arce, cautiva también en el ataque de Carreras y según parece fue madre del cacique Tripailao, cuanta la historia que este cacique al realizar un malón topó con fuerzas militares al mando de Montes Marull, y al saber que era su primo hermano político, lo saludo y se retiró.-

Con respecto a este luctuoso hecho extractamos del libro, "Diarios y Crónicas para la Historia Argentina", Tomo IV, biblioteca de Mayo año 1965, páginas 3937/38, escrito por Juan Manuel Berutti, dentro de este capítulo titulado "Memorias Curiosas", (debemos decir que el original está en poder del Dr. Carlos Dardo Rocha, hijo de Dardo Rochga, quien lo recibió en donación del hijo del autor, José María Berutti, quien lo facilitó a la Biblioteca Nacional), lo siguiente:

"El 7 de diciembre tuvimos la fatal noticia de haber los indios pampas asaltado una madrugada las campañas de Lobos, Chascomús, Rojas y el pueblo del Salto, en donde después de haber robado los ganados y cuanto encontraron, hicieron las mayores iniquidades, matando hombres, mujeres y niños, que les eran inútiles, y llevándose como lo hicieron las mujeres jóvenes cautivas, en donde las tienen para ser pasto de sus brutales apetitos; particularmente en el pueblo del Salto, que después de haber robado cuanto encontraron, y dejado el pueblo asolado sin hombre alguno, porque todos huyeron, y los que quedaron fueron muertos, habiendo sido el número de estos 17, únicos que pudieron hallar, se dirigieron a la iglesia, adonde se habían refugiado y creían verse seguras; pero no les fue de defensa, y con despecho brutal echan a balazos las puertas, entran y sin misericordias, toman las mujeres con la más bárbara crueldad, y a golpes, sablazos, y tomadas por el pelo las montaban en ancas de sus caballos y las llevaron cautivas, dejando arrojadas muchas criaturas que quitaron a las madres, siendo su crueldad tal, que las que lloraban las hacían callar a latigazos; por cuya causa, susto y dolor hubo mujer que en la iglesia quedo muerta, que escena tan triste, y digna de llorarse con lágrimas de sangre; habiendo quedado los maridos sin esposas, los padres sin hijas y los hermanos sin hermanas, por haber sido cautivas de unas y otras más de trescientas.

El cura con algunos vecinos en número de 22 solo pudieron escapar de ser muertos, por haber ganado la torre de la iglesia, la que tenía escalera de mano, la que quitaron ellos mismos cuando estuvieron arriba, por lo que no pudieron subir, habiendo tenido esta fortuna porque cuanto sintieron la novedad, desnudos como estaban en sus lechos saltaron y pudieron tomar este punto.

La iglesia padeció mucho: Todos los ornamentos se lo llevaron incluso los vasos sagrados; los santos fueron despojados de sus vestidos y adornos, los altares lo mismo; San Antonio fue baleado de un fusilazo en un brazo que le rompieron, y lo más doloroso ha sido, que después de ser profanado el santo templo, se llevaron el sagrado copón con las sagradas formas consagradas dentro de él, habiendo hecho pedazos para sacarlo del sagrario.

Todos estos males causados a este triste pueblo, lo ha originado el maldito monstruo que vomitó Chile, José Miguel Carrera, que no pudiendo atajar el que se hiciera la paz con Santa Fe y Buenos Aires, se apartó con 200 hombres de tropas chilenas que tenia de su mando, se internó a los indios, a los que indujo, y con ellos se internó a hostilizar a nuestras campañas: propia determinación de un desesperado."

Es importante observar la parte de cómo se salvó el cura y algunos vecinos en la torre de la iglesia a la que subieron por una escalera de mano.




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*En el tomo III, páginas 2906 y 2907, memoria de Matheu;
también se cita este caso y los antecedentes en forma muy detallada.




 

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